jueves, 31 de mayo de 2012

Credo


Creo en la simpleza da la vida, y que todo lo que hago tiene un efecto sobre mi ambiente y sobre mí.
Creo que pensar más de dos veces -todo el tiempo- puede llegar a ser aburrido.
Creo en la impulsividad de los adolescentes; sin embargo,
Creo en la Ley Mística de Causa y Efecto, y en la inseparabilidad del hombre con su medio.
Creo en la música, la cual siento y sé que corre por mis venas desde que me concibieron.
Creo en mis padres, las personas que más amo y los pilares de mi vida.
Creo en la vibración de las cuerdas de un cello, más que en una canción comercial.
Creo en Haydn, sin el cual el Beethoven que conocemos nunca hubiese sido el mismo.
Creo en Soda Stereo, banda que ha marcado mi vida y marcará la de mis futuros hijos.
Creo en el trabajo digno del músico, que brinda sonrisas al mundo, y el cual debe ser admirado.
Creo  en nuestro lado oscuro, donde todos somos egocéntricos, codiciosos, animales y descarriados.
Creo en el sexo, que no debería de ser visto como tabú, ya que es reflejo de nuestra naturaleza para reproducirnos y buscar el placer.
Creo en el baile, como un cortocircuito que ocurre dentro de mí, y que hace mover mis átomos al pulso de la música.
Creo en  el poder interno del alma humana para cambiar las cosas que no nos gustan en nuestra vida.
Creo en la unicidad de cada ser y en el respeto que cada uno merece.
Creo en nuestros sentidos, y que deberíamos escuchar el doble de lo que hablamos.
Creo en saborear una paz genuina en el mundo, una paz en la cual todos tengamos nuestras propias opiniones,  y en la que respetemos nuestras divergencias,  conviviendo, tolerando, apreciando la diversidad y motivando el diálogo entre todos los seres humano.


Omaira Sardá

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