Bueno, soy nueva en este blog. En realidad, no tengo gran experiencia con los blogs. Digamos que hablo más como me siento y lo plasmo como me parece mejor. La mayoría de veces, me podría etiquetar como "persona inexperta en todo sentido". Con el tiempo uno aprende, pero para mí ese tiempo es muy corto. El título de mi blog, "La vida continúa", es inspirado en MUCHÍSIMAS experiencias pasadas. Quizás para algunos sea un cliché, pero esta frase, es lo que, últimamente, me ha estado impulsando a seguir.
Dicen por ahí que "Muchacho no es gente", bueno, creo que han atinado muy bien con esa mínima frase. Para nosotros, las tragedias son: mi novio me cortó, el chamo no me quiere, este niño no me para, mis amigos no me ayudan, etc etc etc... Para muchos, esto sería como lo más absurdo de este mundo... Pues, claro que lo es! lo es, y muy bien sido. Pero, comenzando a crecer y aprendiendo de las metidas, tan grades, de pata que vamos metiendo, para nosotros es una ODISEA superar aquellas cosas que, para algunos, son insignificantes. Todos sabemos, lo estresante y doloroso que es salir de estas "tragedias". Algunas personas, son tan fuertes, que se pintan una sonrisa en la cara con marcador Sharpie para que nunca se borre. Otras, en las cuales me incluyo actualmente, tratan de hacerlo, y aunque la mayoría de veces se ven felices, necesitan superar el dolor y UN hombro donde llorar [Ojo: YO NO LLORO PARA CADA TRAGEDIA]. Pero hay otras que, para mí, son tan estresantes pues, son EXTREMADAMENTE autocompasivas, y no dejan de llorar, de tener la cara marcada de pura tristeza y buscan siempre a alguien con quien "desahogarse", hasta con el vecinito de la esquina.
Yo tuve momentos muy tristes en mi vida, y aunque llegue a ser un poco estresante, me di cuenta de la IDIOTA que era. ¿Por qué voy a estar llorando por alguien que no me quiere, que no me valora, que no me ve como yo lo veo a él? Es algo absurdo. Luego de limpiarme las lágrimas y tomar las riendas de mi vida, llegó aquel ser tan querido por mí y me echó a perder toda mi felicidad. Sí, esta vez no era un chamo, no. Esta vez, era mi amiga, la que yo confiaba, la que yo amaba [OJO: sin lesbianismo por favor], la que me apoyaba en cada cosa que me proponía. Sí, ella llegó, con un grupote de amigos y me jodió la vida en su momento más brillante. ¿Saben que hice yo? ¿Me eché a llorar? NO MI AMOR! yo esperé, a ver si ella misma se daba cuenta de la mieeer...coles que me estaba haciendo. Hasta que llegó el día en que ella, y 2 chamas más se disculparon por el pupú que hicieron, y ahí, justamente en ese momento, sentí que había vencido una batalla, y no solo una batalla. La guerra de mi vida.Con esta experiencia, salió mi ser a su mayor totalidad. ¿Qué quiero decir con esto? Que con este pupú que me echó aquella chama, reflexioné y me di cuenta que tenía que cambiar algo en mi vida. Que algo no estaba bien en ella. Y justamente, vi mi pizca de autocompasión y la cambié por fuerza de voluntad. De esa manera pude llegar a ser el ser que soy hoy. Y sí, quizás no sea la mami del colegio, ni sea la más loca, o divertida, o todos los adjetivos calificativos que me quieras dar, pero sí sé quien soy, y no necesito que alguien me la ponga sopita para que yo pueda seguir adelante y continuar con mi vida.
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