La dependencia es un área de confort donde se posan aquellos que no quieren hacer más por desafiarse. Me desagrada. Nunca he sido totalmente independiente, pero nunca me ha gustado ser totalmente dependiente. Resulta que mi reflexión me ha llevado a darme cuenta que no me gusta la dependencia porque está en mi vida. Soy dependiente sin remedio, sólo que nunca me di cuenta. Quizás de cosas insignificantes, pero siempre lo fui y lo soy. Esto justamente hace que la dependencia me enferme tanto.
Qué horrible es depender de alguien y que esa persona ya no esté allí o que no sea la misma que antes o que simplemente ya no quiera relacionarse contigo, así de simple: Vacío.
Siento dependencia hacia otra persona porque me falta algo. No me amo tanto como para realmente sentirme bien conmigo misma. Busco fuera de mí lo que en el interior todavía no he desarrollado. Lo cual me deja totalmente indefensa ante las armas del mundo exterior. Ésta es otra característica de la dependencia que me es repulsiva, más bien... escalofriante. Estar indefensa es tener ropa y sentirte desnuda.
Sin duda, me siento totalmente indefensa. Mi mente no deja de maquinar. Pensamientos son lanzados uno encima de otro como una montaña enorme de basura. Creí por un momento que todo iba tan bien. Como si realmente estaba feliz. Creo que hasta llegue a estar muy feliz.Tuvo un precio caro, muy caro.
Si me siento tan impotente, como me siento ahora, es porque lo di T O D O. Quedé endeudada por precios caros que me cobraron los momentos efímeros. Terminé presa del éxtasis del momento. No pensé claramente. Lo disfruté. No me arrepiento.
Las decisiones traen consecuencias.
Tenemos que responsabilizarnos de estas decisiones.
Hay que cerrar ciclos.
Mientras más pasa el tiempo, más complicado se vuelve todo.