domingo, 16 de noviembre de 2014

Recuerdo oscular

No es nostalgia, no.
No es tristeza, no. Quizás. Sí. No, quizás.
Es algo más profundo.
Es mirar atrás y no sentir miedo.
Es recordar.

Noche oscura fundida en retazos de encajes nubosos
y perlas brillantes solitarias, la luna tomó el día libre.
Por doquier dientes de león esperando a ser sopladas
y al subir la mirada un ejército de pinos vigilaban en murmullos cómplices.

Nadie sabía, ni siquiera ellos mismos.
No era necesario hablar.
No necesitaban estar al tanto de lo espontáneo.

Tierno, cálido y nervioso, así fue.
Sintió haber vuelto a su primer ósculo.
Casi no sabía que hacer, al igual que él.
Le temblaban las manos, y respiraba rápido.
Sintió como si fuese la primera vez.
Fue revivir y soñar.
Fue sentirse libre y sin prejuicios.
Totalmente vulnerables, pero a gusto.
Nunca pensó que llegaría a sentirse así.
Llena. Feliz. Independiente, pero acompañada.
Entonces, ¿es eso el amar?



"Sobre la línea de cerro cortada la media luna andina recostada, fundió la magia de nuestras miradas. Nació el amor como una llamarada"
Media luna andina - César Prato