lunes, 30 de diciembre de 2013

Fuego

Significados hay muchos, pero para el hombre, pienso yo, una de las cosas más subjetivas es el fuego. Existe de tantas formas e ilusiones. Para el tropical, ser humano tropical, el fuego representa esa sazón, esos colores, esos movimientos distinguibles del swing caribeño. Representa lo efímero que somos como seres, como entes, como vida. La combinación perfecta, diría yo.

El color azul, la parte más fría de la llama, junto con la amarilla, que ahuma todo lo que toca, se fusionan en el naranja en mitad de ellos, creando así la parte más peligrosa, candente, feroz y voraz de la flama. La brasa, roja libre como la sangre en venas se postra en la leña, ya pasada y seca. Es el presente activo, cansado y consumido, que terminará en cenizas grises. El humo blanco grisáceo es como zamuros comunicadores de presencia vital, porque la llama es vida, el fuego es viviente. Lo sentimos dentro, ahí, en algún lugar de la percepción, se sintoniza algo parecido a una ráfaga de calor interno. Es así como seguimos dando más y más de nosotros mismos, a pesar de las bocanadas feroces que enfrentamos. Si fuera completamente azul, la vida sería monótona y constante. Es una fusión perfecta, una síntesis de la dualidad vital.

En fin, esta fue una pequeña reflexión vacacional en Mérida, Venezuela disfrutando de una chimenea ya en sus últimos minutos en el frío sabroso de los Andes venezolanos. Dejo foto.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Casabe y atún.

Oportunidades vienen y van. Se presentan en pantaloncillos cortos y también en trajesillo formal con su muy apropiado corbatín o con sus muy apropiados tacones. Algunas parecen venir con un cuchillo frío y filoso, otras parecen venir con un ramo de flores olorosas a polen. Pero, ¿qué hay detrás de esto? ¿acaso es puro "parecer"? ¿hay algo más esencial en éstas susodichas oportunidades? No todo es lo que aparenta. En realidad, creo que nada es lo que parece. Siempre hay algo más profundo, un significado que muchas veces no logramos reconocer o comprender. Depende de nosotros aprovecharlas o no. Depende de nosotros evaluar, según nuestro criterio, si nos favorecerán o, por el contrario, nos perjudicarán.


Hey, ahí va, caminando por la calle. Pasa frente a tus narices, quizás burlonamente, te sonríe y vos no sabes que hacer. Sentimientos encontrados se reúnen a discutir "¿cómo es la guachafita?", y se hacen la usual pregunta "aja, y ¿ahora que hacemos?". Te lanzas a perseguirla. Corres, tratando de adivinar por dónde se habrá escabullido la muérgana esa. La consigues. Charlas, intercambias puntos de vista, hablan sin verse a los ojos, dejan de escucharse, pierden contacto, comienzan a gritar. Cada uno, muy profesionalmente, se para y se larga al carajo. Volteas a verla por última vez. Ahí va tu oportunidad.

Vuelves a tu casa, pensativo, desalentado y hambreao'. Te diriges a la cocina y sacas de la nevera el atún pasado de sal de hace dos días y el casabe chicloso de algún viaje. "Casabe y atún -piensas- comencé persiguiendo una oportunidad, y terminé comiendo casabe y atún solo en mi casa. Esto no es lo que pensé que sería"

Otra oportunidad se pavoneará poráhi, de eso no hay duda.