Ya han pasado unos días... Unas semanas, quizás... Hasta meses. ¿Quién sabe? He tenido tu fragancia, tu sonrisa, tus bromas en mi cabeza. Sí, mi cabeza. Qué simpático mecanismo usa este órgano. No deja de hacer preguntas. No deja de fastidiar. Pasan los años, y más ladilla me producen sus incógnitas. Pasan los años y algunos dicen que maduro, pero para mí si yo maduro, él también madura y esa idea no está entre mis archivos.
Un ejemplo de su gran simpatía es que a veces no se sabe decidir. Otras deja la lógica de lado y empieza a ser terco. No deja de fastidiar con el mismo IDIOTA, perdón, la Ideota y sigue ladillando hasta llegar al punto de hartarme. Cuando me harta, solo pienso en dormir, pero él es tan inteligente, que hasta en sueños sigue con sus preguntas. Lo peor de todo, es que las preguntas las hace claves, y de una manera tan... Interesante. ¿Saben? interesante de cosas extrañas que pasan en tus sueños. Interesante, para no decir otra cosa. Es como si te dieran un reloj y una hoja y te pidieran que hicieras una réplica de la torre Eiffel. Explíquenme, ¿Cómo carajo uno hace eso? Así son las grandes preguntas de mi simpática cabeza.
Pero, seamos sinceros, al final de todo, la respuesta de todas esas preguntas están dentro de nosotros. Sólo que no queremos aceptarlo. Sabemos lo mejor para nosotros, pero seguimos sin aceptarlo. Quizás lo peor de todo es el amor, y aún así queremos enamorarnos. Sólo les diré una cosa: Cuando mi corazón dice si, mi cabeza dice no, y cuando mi cabeza dice no, mi corazón dice si, pero cuando ambos están de acuerdo mi cuerpo se opone.

No hay comentarios:
Publicar un comentario