¿No les ha pasado que se sienten, luego de haber pasado todo, como... vacíos? Como si no hubiera otro por qué que responder. Como si no hubiera otra persona a quien preguntarle. ¿Como si todos se hubieran ido y los únicos que quedan son tu peluche y el helado de la nevera? Como si quisieran llamar a quien sea para hacer algo, para si quiera hablar, pero no pueden, no tienen como... no saben como. Sienten que simplemente necesitan a alguien que los entienda, pero saben que nadie los entiende. Las fotos traen con sigo las memorias que pasaron, los momentos felices que han quedado atrás y los amigos que alguna vez tuvieron, los lugares visitados y las experiencias. Sienten que quieren volver, por lo menos por unos minutos, a ese momento, a ese sentimiento, a esa memoria. Pero como siempre, la realidad arruina todo. A l prohibirnos algo nos da más deseos de obtenerlo, de esa manera llega la fantasía a nuestras vidas. Mientras menos la podemos tener, nuestro deseo se acrecienta y nos hacemos más vulnerables a su poder.
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