delicioso placer
mi piel erizada
al son del viento inclemente.
Ojos ofuscados,
la tormenta se acerca
y todo a su paso
brillante queda.
A lo lejos una silueta amorfa
parece moverse buscando
un camino a seguir.
No es joroba lo que lleva
ni decisión al caminar,
parece ser un peso titubeante.
Sin rostro ni facciones
en la tempestad su carga
aumenta a cada paso
desconociendo por qué.
Sigo sumida en el valle
observando aquel ser ignoto.
Pensando en no ser observada,
vivo en ilusión.
Volteo, voltea.
Rostro y sin rostro se encuentran
y me desvela la única imagen
que conozco sin par.
Desconozco hace cuanto partió,
mas el aroma a petricor
y a un lastre menos augura
inexplorados valles y montañas.
Omaira Sardá
Espero disfruten estas piezas poéticas simultáneamente.
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