viernes, 15 de abril de 2011

Tener, Disfrutar y Perder.

Todos los seres humanos tenemos ese sentimiento y esperanza de que todo dura para siempre. No nos acostumbramos a la idea del cambio. Desde el ser más microscópico hasta el más enorme cambiamos a cada segundo. De un momento a otro podemos pasar de estar muy felices a empezar a llorar a moco suelto por cualquier cosa que nos hallan notificado. Ésta es la fragilidad de la vida, de lo común, de lo normal. Cuando estamos con alguien, no nos damos cuenta de lo importante que es esa persona en nuestra vida, hasta que la perdemos. Un ser querido, es más que un ser querido. Un ser querido es aquél que siempre estará en tu corazón. Que sabes que puedes contar con él, que sabes que él se preocupará por ti. Un ser querido es alguien amado. Uno no se da cuenta lo mucho que importa ese ser hasta que lo pierdes, hasta que no está más allí contigo. Hasta que no te apoya más incondicionalmente. Tener a un ser querido, incluye disfrutar con él. Es como un paquete todo en uno. Se debe Estar con él. Reírse con él. Jugar con él. Hablar con él. Hacer todo lo que más les guste a los dos, y divertirse hasta no poder más. Algunas veces, no nos damos cuenta que lo amamos. A veces, solo resaltamos lo negativo de esa persona. A veces simplemente lo despreciamos. ¿Por qué? ¿Por qué hacemos eso? ¿Por qué no nos damos cuenta que no lo odiamos, que no nos cae mal? Supongo, que hasta que no llegue el final, la idea del comienzo no se asoma por los ventanales. 


Para cualquier persona es doloroso perder a un ser amado. Yo, personalmente, no lo he podido superar. Se me ha hecho una odisea para no llorar. Pues, cuando uno está solo, uno se siente cómodo. No conozco a nadie que le guste que la gente lo vea llorar. Es por esto que pienso que al estar en soledad, se nos hace más fácil poder sacar esos sentimientos a flote.


Perder a familiares o amigos es, para mí, la cosa más difícil que uno tiene que soportar. Lo que se nos hace difícil es desprendernos de ellos, desprendernos de los recuerdos, desprendernos de sus bromas, de su presencia. DESPRENDERSE: esa es la palabra más difícil que he conocido y que con el tiempo he aprendido a decir y que poco a poco voy aprendiendo a realizar.

Todo este proceso de Tener, Disfrutar y Perder, ha sido y ES  muy complicado, al pasar las experiencias uno va aprendiendo a superarlo, pero para mí, el dolor nunca cesará.

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